Temple of Confessions

Construida a partir de la idea de explorar, y más aun buscar desahogo a inquietudes, traumas y problemas propios de una comunidad específica (la chicana), esta obra se propone como una posibilidad de expresión intracultural y aun más allá de catarsis social; el planteamiento es una posibilidad para un grupo una identidad colectiva. De esta forma se introduce el uso de una práctica con un fin expreso, es de alguna forma un rito; es en este sentido que no es casual el uso formal de valores e íconos de la identidad espiritual (mágico-religiosa) del latinoamericano.

Las prácticas religiosas y mágicas son estamentos indivisibles a la naturaleza humana. Toda sociedad ha generado complejos sistemas que buscan dar salida a las inquietudes espirituales del hombre, generando, y adaptando a sus necesidades, rituales que en el fondo son prácticas nutridas por una misma intencionalidad, dar cabida a todas aquellas inquietudes que se escapan de la comprensión humana.

En el caso particular de Latinoamérica el rito, la práctica mágica y la religión son productos heterogéneos. Consecuencia del sincretismo de culturas diversas en su origen, el mundo espiritual latino es un caudaloso río que se nutre de afluentes variopintos: culturas africanas, aborígenes americanas y centro europeas. El resultado final un complejo sistema de creencias y prácticas intrínsecas a nuestra identidad.

En México, paralela a la conquista armada española, la iglesia católica desarrolló una agresiva política evangelizadora, las órdenes religiosas fueron asignadas a los distintos territorios que conformaban el territorio del Virreinato de Nueva España con el propósito de someter culturalmente a la población indígena allí preexistente, lengua y religión fueron las puntas de la lanza de esta acción.

Como resultado de este afán expansionista, en el campo del arte surgió un particular estilo de arquitectura religiosa; proliferaron las misiones en los centros poblados de todo el Virreinato. Conventos, iglesias y posteriormente las grandes catedrales, fueron el principal símbolo de la presencia y el poder de la Iglesia Católica. Sin embargo, el rasgo principal de este fenómeno fue la peculiar síntesis de las gramáticas formales de la arquitectura occidental (renacimiento, barroco) con la ancestral iconografía prehispánica dotada por la mano de obra indígena activa en la fábrica de estas edificaciones.

Un nuevo proceso de síntesis cultural se da en la contemporaneidad, producto de las inmigraciones de población mexicana a los grandes asentamientos urbanos del sur de los Estados Unidos. Surgió la cultura chicana, gran minoría en el país del norte, que genera una identidad donde la idiosincrasia latinoamericana se amalgama de nuevo a elementos idiomáticos, culturales y religiosos que en principio le son ajenos. Una nueva forma de sincretismo cultural, alimento para una identidad colectiva en constante formación y desarrollo.

Alvaro Molina, octubre 1.999.