Espacios de Acción

Formación y capacitación de recursos humanos

Comprende proyectos destinados al diagnósticos de desempeño, diseño e implementación de propuestas destinadas a la formación de recursos humanos en distintos ámbitos y niveles del aparato educativo, tanto formal como informal.

  • Pautas para la inclusión de la gestión de riesgos en la educación básica y media.

Comprende trabajos orientados a  definir mecanismos y herramientas para canalizar la problemática del riesgo desde el sistema educativo.  Este esfuerzo debe darse estableciendo una vinculación interinstitucional estrecha entre el Ministerio de Educación y el programa de Gestión de Riesgos del MCT. En cualquier caso debe aprovecharse el ambiente favorable existente en el MECD para el desarrollo conjunto de propuestas relacionadas con la mitigación de riesgos por vía del aparato educativo nacional.

  •  Métodos para valorar el impacto de programas de capacitación comunitaria.

Se trata de desarrollar acciones destinadas a generar instrumentos que sirvan para diagnosticar, cuantitativa y cualitativamente, los cambios en la capacidad institucional y social de respuesta ante eventos adversos de gran magnitud que se adquieren luego de implementar programas de autoprotección comunitaria e institucional. Los niveles de capacidad de autogestión para la respuesta que aquí se contemplan deben comprender las fortalezas y debilidades asociadas al monitoreo de amenazas naturales, alerta temprana, respuesta y evacuación.

  • Reforzamiento y ampliación de programas de pre y postgrado en gestión de desastres.

Una de las debilidades más aguda que enfrenta la gestión de desastres y emergencias en el país es la casi total ausencia de profesionales en el área. Se intenta resolver esta deficiencia a través de diferentes iniciativas que en el país tratan de establecer programas de formación de recursos humanos en gestión de riesgos y desastres a niveles técnicos y superiores, pero que deben enfrentarse a estructuras académicas y administrativas adversas, o a la dificultad de ubicar docentes idóneos. En este sentido se impone por una parte respaldar y apuntalar las iniciativas que se adelantan en el país (IUTE, ULA, UCV) y, por la otra, la formación urgente de una masa crítica de especialistas de 3º y 4º nivel en el exterior, capaces de satisfacer estas necesidades. Un plan de becas o créditos educativos debería organizarse previo estudio de la demanda esperada y de una evaluación de los programas que se ofrecen en el exterior. Para el año en curso debería preverse el envío de por lo menos unos 5 candidatos. Paralelamente y mientras regresa esta primera corte, podría invitarse especialistas extranjeros para atender los programas en curso mediante talleres cortos.

  • Pautas para la inclusión de la gestión de riesgos y desastres en carreras académicas estratégicas.

Aborda el establecimiento del marco de referencia necesario para la licitación de proyectos destinados al diseño e implementación de propuestas académicas destinadas a incluir la temática de la gestión del riesgo y la reducción de los desastres en distintos programas de pre y postgrado del sistema nacional de educación superior. En esta línea se daría prioridad a aquellos proyectos orientados a atender carreras técnicas y universitarias cuyos egresados desarrollan labores de alto impacto en la gestión de vulnerabilidad social y urbana (medicina, ingeniería, arquitectura, educación, etc.)

  • Diagnóstico de problemas de desempeño profesional y marco de referencia para el desarrollo de propuestas de capacitación en el sistema de gestión de riesgos.

Como aspecto adicional básico y necesario para el desarrollo de programas de capacitación de Recursos Humanos, se plantea la necesidad de identificar y cuantificar problemas de desempeño en las personas del aparato nacional de gestión de riesgos y reducción de desastres. En particular es necesario valorar eventuales problemas en el área de Evaluación de las Amenazas Naturales, implementación de Programas de Mitigación, Preparación y Respuesta, etc.

  • Pautas para establecer niveles de experticia y capacidad profesional en el área de la gestión de riesgos.

La ausencia en el país de mecanismos de formación académica de recursos humanos en el área específica de la gestión de desastres, ha propiciado la existencia de un número importante de asesores y especialistas cuyo nivel de desempeño debería ser valorado de alguna manera. Como el programa contemplará la realización de esfuerzos para los que será necesario incorporar a profesionales y “expertos”, se sugiere estudiar posibles  pautas para valorar y validar los niveles de experiencia requeridos.

 

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